Renacer Capítulo 28

18 Nov

¡Hola zombie-adictos!

Aquí les dejo el capítulo 28 de la novela. Ya solo queda el desenlace…. ¿Estarán preparados para el final?

Capítulo XXVIII

Esto tenía que ser un error. Aquella prueba tenía que estar equivocada. No podía ser. Me quedé parada de pie frente al test de embarazo sin hablar, mis pensamientos volaban por toda mi mente, no sabía que hacer. En ese instante Daviel me llamó:

-¡Aral! ¿Dónde estás?

Su voz me despertó de mi somnolencia, me vestí y bajé. Me dirigí hacia ellos con la mejor sonrisa posible, aún estaba desconcertada. Quería pensarlo muy bien antes de decírselo a Daviel y a Amira.

-¿Qué estabas haciendo cariño?-preguntó Daviel.

-Estaba inspeccionando la parte de arriba, por si acaso nos encontrábamos alguna sorpresa esta noche o por si podía aprovechar algo.

-Muy bien. ¿Has encontrado algo?

-La verdad es que no. Cuando la familia se fue se lo llevaron todo. Además estoy segura que no somos los primeros en saquear esta casa. ¿Y tú? ¿Has visto algo en los alrededores?

-La verdad es que no he visto nada. Eso es lo raro. No hay ningún zombie por aquí. Hay algo extraño, pero por más que pienso no consigo saber qué.

-No me había percatado. Mañana podríamos investigar un poco más.

-¡La cena ya está lista!-dijo Amira.

Comimos en silencio, cada uno inmerso en sus pensamientos. Yo no me podía quitar de la cabeza mi estado. Estaba tan nerviosa, no solo por la situación de mi embarazo, si no por la vida que llevábamos. Para tener un hijo teníamos que quedarnos en un sitio permanentemente, con comida de sobra y agua potable, algo que escaseaba últimamente. ¿Cómo lo íbamos a hacer? Puede que en algún lugar hubiera una pequeña civilización, pero, ¿en dónde?, ese era el problema.

Sin embargo, después de recoger los platos y que cada uno fuera a hacer sus cosas, me puse a pensar. Por una parte estaba histérica, pero por otra no cabía en mi ni una pizca más de felicidad. Me apretaba la barriga pensando; “sobrevivirás”. Sonreía cada vez que lo pensaba. Tenía que trazar un plan para poder mantenerlo y que todo saliera bien, formando una gran familia. Lo primero de todo era decírselo a Daviel.

-Oye Daviel. Puedo hablar contigo.

-Claro que sí guapa. Ven aquí.

Nos sentamos en el salón, vigilando a Amira que leía tranquila en la sala contigua.

-A ver, dime.

-Pues verás. Cuando estábamos en la otra casa, empecé a sentirme un poco mal, pero no le di mucha importancia porque al poco tiempo se me pasó. Pero luego comencé a pensar en el porqué de las dolencias, así que cuando fuimos a la tienda cogí un test de embarazo.

Cuando Daviel oyó lo último, sus ojos se abrieron y su sonrisa desapareció de su rostro. Pero aún así yo proseguí.

-Cuando entramos y mientras tú salías a inspeccionar los alrededores, subí al baño y me hice el test. Dio positivo. Estoy embarazada.

Por unos segundos Daviel se quedó sin palabras. Pero entonces sus brazos me rodearon y me levantó del sofá. Sus brazos me apretaban contra él en un gran abrazo.

-Jajaja. ¡No me lo puedo creer! ¡Voy a ser padre!

Al decir esto, Amira giró su cabeza, me miró, yo asentí y vino corriendo a abrazarnos. Nunca había visto a Daviel y a Amira tan contentos.

-Ahora seremos una gran familia- dijo Amira.

La pequeña se fue a dormir después de estar hablando sobre lo ocurrido y Daviel y yo nos quedamos despiertos para hablar.

-Te preocupa algo, ¿verdad?

-Es que no me puedo sacar de la cabeza nuestra forma de vida. No estamos en un sitio para siempre, estamos de un lado para otro para seguir viviendo. No quiero seguir así si vamos a tener un hijo. ¿No crees?

-La verdad es que sí, aún no lo había pensado. Yo sé algo sobre cultivos, podríamos buscar alguna casa un poco apartada y sembrar algunas frutas y verduras.

-¿Y qué pasa con el agua potable?

-Ummm. Ese es un gran problema. Cuando vivía en el pueblo, oí como unos tíos hablaban sobre un generador que, al bombear, convertía el agua potable. Vamos, un desalinizadora. Pero a saber cómo funciona eso.

-Pues ese es el mayor problema. ¿Crees que puede haber civilización en otra parte?

-Seguro que la hay, pero la cuestión es en dónde.

-A lo mejor, podríamos conseguir una radio e intentar sintonizar alguna frecuencia, a ver si alguien está transmitiendo algún mensaje de otra parte.

-Buena idea. Mañana podríamos buscarla en el pueblo, y así de paso investigamos un poco sobre lo que pasa aquí. El hecho de no ver a ningún zombie me hace pensar en tres cosas. La primera es que hay alguien que se los está cargando. Lo segundo es que puede que haya algo que los repele o algo así y por último es que están en un sitio todos concentrados por alguna razón que desconozco. Esta última es la más peligrosa. ¿Te imaginas una avalancha de esos cabrones? Sería mortal.

-Tienes razón, mañana tenemos que ir con mucho cuidado.

-Si. Bueno y ahora a dormir. No quiero que mañana estés cansada y te de algo.

-Jajaja. Muy gracioso.-dije indignada.

Nuestras esperanzas habían resurgido de lo más profundo de nuestros seres gracias a mi noticia. Todos dormíamos plácidamente, pero en la otra punta del pueblo, sonidos guturales salían del muelle reclamando el deseo de salir a comer carne fresca.

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