Renacer Capítulo 16

23 Jun

¡Buenas a todos!

Disculpen este parón del blog, pero los exámenes atacan a cualquiera y no he tenido tiempo de renovar con más entradas. Dentro de poco disfrutaréis de un delicioso manjar japonés.

Sin más delación, aquí les dejo el capítulo XVI de “Renacer”

Capítulo XVI

Mis ojos no creían lo que estaba viendo. La persona por la que había llorado durante días, por la que había tenido tantas pesadillas, estaba en frente de mí. En el momento en el que me vio, se desplomó como un peso muerto. Corrí hacia él, hacia mi esperanza. Lo cargué a la espalda como pude, y comencé a dirigirme hacia la casa lo más rápido que mis cansadas piernas podían. Amira nos miraba desde la ventana de unas de las habitaciones, y cuando reconoció a Daviel, no pudo hacer otra cosa que salir disparada de la casa con las manos abiertas y una sonrisa estampada en su cara. Pero cuando vio el estado de su querido amigo, no pudo reprimir unas cuantas lágrimas. Le ordené que contactara con Débora y con Elías por el Walkie-Talkie, para que regresaran lo antes posible.

Amira se dirigió a la casa como un rayo, y yo seguí el mismo camino. Aún no sé cómo lo hice, porque entre el peso de Daviel, el calor que hacía, y mi cansancio, mis piernas doloridas no podían con más peso que el de mi propio cuerpo, pero algo en mí hizo que continuara. Solo tuve que mirar a mi derecha, hacia él. Con una sonrisa en mi cara y unas renovadas fuerzas conseguí llegar hasta la casa, subir las escaleras del pequeño porche que la rodeaba, y traspasar el umbral de nuestra salvación hasta llegar a una cama de matrimonio, lo suficientemente grande como para que Daviel pudiera descansar sin problemas.

En aquel momento, llegaron Débora y Elías. Sus facciones los delataban, al enterarse de que nuestro amigo seguía vivo, no dudaron ni un segundo en volver lo antes posible. Cansados como estaban, no solo se derrumbaron en el suelo del dormitorio, sino que también las lágrimas surcaban sus caras, pero esto no duró mucho. Había demasiadas cosas que hacer. Daviel tenía numerosos arañazos y la pierna derecha hinchada. Pudimos comprobar que no estaba rota, pero los ligamentos estaban desechos, señal de que había saltado desde una altura considerable. Cogimos todos lo medicamentos que pudimos, así como vendas, gasas, analgésicos y demás parafernalia.

Después de unas inagotables, pero ilusionadas horas, entre los tres pudimos volver a recomponer a nuestro valiente amigo. Después de estar días y semanas con la incertidumbre de no saber si estaba vivo y de llorar por su muerte, de preguntarnos porqué hizo lo que hizo, lo observamos y ahí estaba, ante nosotros, cuán rey durmiente a la espera de la llegada de sus salvadores.

Situamos unas camas plegables a los lados de la cama de matrimonio, y decidimos que todos dormiríamos junto a él. Ninguno de nosotros se lo creía, él seguía durmiendo, pero todos nosotros, incluso Amira, no dábamos cabida a nuestro asombro. Cada uno volvía a recrear aquella escena, todos nosotros en el tejado de la tienda y al volvernos, aquella cuerda que nos mantenía juntos, desapareció. Él se mantenía erguido, frente a nosotros, tan cerca pero tan lejos, con una sonrisa. Mi grito inundó la escena.

Nadie se creía que Daviel estuviera en aquella cama, insólito pero cierto, él estaba frente a nosotros. Puedo asegurar que todo el mundo en aquella habitación estaba intentado concebir en sus mentes alguna teoría por la cual Daviel siguiera vivo, cualquier plan, cualquier movimiento que pudo haber dado para escapar de aquella situación, todos los zombies bordeando la tienda sin ninguna salida a la vista, con unas cuantas armas a su disposición y sin ninguna defensa. A todos se nos pasó la misma idea por la cabeza. ¡Eso era imposible! Todo el mundo a estas alturas sabía lo que pasaba. Era imposible, eso no tenía cabida en nuestras cabezas, pero por mucho que pensamos para que esa opción no fuera la verdadera, solo esa idea prevalecía sobre las otras, fuerte, se alzaba en nuestros pensamientos como única alternativa a nuestras cavilaciones. ¿Y si habían mordido a Daviel? ¿Y si lo había arañado?

Tendríamos que esperar para poder averiguarlo.

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