Renacer Capítulo 11

21 May

Aquí les dejó con el capítulo undécimo de mi novela. ¡Disfruten!

Capítulo XI

Al abrir los ojos no pude sofocar un fuerte dolor en mi pecho, aquellos recuerdos me azotaban como látigos. Las imágenes de aquellas semanas eran imborrables, perdurarían durante mucho tiempo en mi mente, intentado aflorar en los peores momentos.

Amira y yo seguíamos con aquel grupo, cada vez más familiar y acogedor. Amira se había ganado a todos en un par de días, a mí me costó un poco más, pero, al final lo conseguí. De vez en cuando subo con Daviel a realizar la guardia, ya sea de día o de noche. Nos sentamos en el tejado de la tienda y nuestras miradas se entrecruzan fugazmente, nuestras manos, ardientes de pasión, se tocan, incluso nuestras piernas de entrelazan.

Desde aquella noche todo cambió. Elías me trataba con más respeto y se abría a mí con más frecuencia, Débora seguía tan simpática como siempre, pero en algunas ocasiones, hablábamos sobre cosas tan mundanas como la ropa que llevábamos, Amira estaba mucho más contenta que antes, este período de descanso que estábamos pasando le estaba sentando de mil maravillas, y poco a poco se iba abriendo a aquellas personas, y Daviel… cada vez que podía se sentaba a mi lado, me pasaba un brazo por encima o me miraba con mucha frecuencia. Me sentía como una adolescente enamorada, pero al fin y al cabo, ¡qué más daba! era feliz.

Pasaron los días y las provisiones se iban agotando, pero algo más peligroso se cernía sobre todos nosotros. Poco a poco grupos de zombies se iban acercando hasta la calle en donde nos hallábamos. Pasaron dos días como mucho, y sin nosotros saber por qué, un grupo de zombies se acercó a la pequeña tienda y comenzó a golpearla con fuerza. Al parecer nos habían sentido. Nuestros nervios estaban a flor de piel, teníamos que salir de aquella tienda lo más rápido posible. Con el paso del tiempo iban viniendo más y más zombies, hasta que llegó un momento en que la tienda estaba rodeada. Nuestra única salida era el tejado. Teníamos que idear un plan lo más rápido posible, el peligro se podía sentir, cada golpe de aquellos zombies se oía como si fuera un martillo. Era inminente. Teníamos que largarnos de allí.

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