Renacer Capítulo 2

8 Abr

Para aquellos que les gustó el capítulo 1 de Renacer, aquí les dejo el segundo capítulo.

Que lo disfruten!

Capítulo II

Me encontraba sentada debajo del marco de una ventana. Habíamos caminado hasta que nuestros pies no pudieron más. Vimos a lo lejos una casa. En otros tiempos debía de ser hermosa y muy cuidada, pero hoy por hoy, está como las casas de los alrededores, destrozada. Nos adentramos en ella y  después de haber revisado el salón, le dije a la niña que se quedará allí. Aún no sabía su nombre y dudaba mucho de que me lo dijera, así que decidí bautizarla como Amira.

Inspeccioné la cocina, el salón, las habitaciones, y el patio trasero, así como los armarios grandes y pequeños, debajo de las camas, e incluso, dentro de la nevera. No era la primera vez que me sorprendían. Volví al salón y no encontré a Amira. Me entró el pánico. La única superviviente que había encontrado al apocalipsis, aparte de mi propia persona, y había desaparecido. La busqué por toda la casa, deseé que estuviera jugando, no quería perderla, había esperado demasiado tiempo para sentirme normal, humana de nuevo.

Algo en mi interior me dijo que mirara afuera y así lo hice. Comencé a caminar en todas las direcciones y al cabo de un tiempo, me atreví a alejarme de la casa. A lo mejor había visto algo y había huido. No sé por cuánto tiempo estuve caminando, minutos, horas, para mí fue una eternidad. Cuando ya me iba a dar por vencida y volver a la casa a añorar el poco resquicio de humanidad que había saboreado, lo oí. Era un grito aterrador y fuerte, tan fuerte que llegó a mis oídos. Salí corriendo en la dirección del grito, tardé bastante en llegar, pero lo que vi me paralizó por un momento.

Ante mis ojos tenía a Amira, pero no estaba sola. Se encontraba encima de un tanque de guerra abandonado del ejército, y alrededor del blindado, se encontraban, como mínimo, diez zombies. Eso podía parecer poco, pero no lo era. Puede que sea fácil exterminar a diez caminantes, pero poco a poco se irían uniendo más y más. Tenía que actuar lo antes posible, pero, antes de hacerlo, me escondí detrás de un coche para sopesar la situación y pude verlo. Estaba confundida, tenía pánico, respiraba con rapidez. Aquella imagen se me quedó grabada en la memoria, era tan aterradora… Con solo verlo, supe que tenía que luchar, no por mí, ya había luchado por mí durante mucho tiempo, sino por ella, para que pudiera tener una esperanza de poder vivir lo que no pudo, que pueda sentirse una niña en un mundo a salvo y seguro, y yo lo iba a conseguir, costara lo que costara.

Me puse de pie y cogí mi arco, coloqué una flecha y la lancé. Le dio en plena cabeza a dos zombies que estaban en fila. Después de eso, todos ellos se giraron hacia mí. Volví a colocar una flecha y disparé. Uno de ellos cayó. No quería gastar más flechas y tampoco quería disparar mis armas porque atraería a más, así que solo me quedaba una opción: el hacha.

Quedaban siete zombies y era bastante difícil asestar un golpe en la cabeza estando en grupo, por lo que los fui separando poco a poco y así, los liquidé. Tenía que darme prisa en recogerla y volver a la casa. Extendí los brazos y ella se acurrucó en ellos. Volví a la casa lo más deprisa que mis piernas me lo permitían. La acosté en el sofá y comencé a asegurarla. Quité algunos tablones del suelo y los clavé en todas las puertas, cogí las sábanas y las mantas más finas para tapar las ventanas. Ahora era más seguro que cualquier otro lugar. Después de esto, me senté debajo de la ventana.

Y ahí me encontraba. Un haz muy fino de luz cubría mis manos, me las miré y comencé a reflexionar. ¿Qué me había pasado? ¿Por qué ya no sentía tan intensamente como antes? ¿Por qué todos esos sentimientos, como el cariño, el amor, la felicidad, ya no los sentía? Puede que la respuesta estuviera delante de mí, pero me costó bastante llegar a ella. Toda la dureza a la que me había visto sometida, todas las personas a las que había matado, todas las cosas que había saqueado, me habían hecho más dura, me había estado transformando junto con el mundo. No quería sentirme así, quería volver a experimentar esos sentimientos, quería volver a reírme, a sonreír, a pensar en cosas bonitas, a poder abrazar a alguien sin pensar que ya no lo volvería a ver, a poder amar. Quería eso y mucho más. Y lo iba a conseguir.

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